EXFOLIACIÓN FACIAL
Actualizado hace 1 año
La exfoliación facial es un proceso estético que implica la eliminación de las células muertas de la superficie de la piel, promoviendo así una renovación celular más eficaz.
Este procedimiento puede llevarse a cabo mediante métodos químicos o físicos, cada uno con sus características y beneficios específicos.
Exfoliación Física: Utiliza agentes mecánicos, como scrubs o herramientas específicas (como cepillos o esponjas), que actúan sobre la piel para remover las células muertas.
Este método es efectivo para mejorar la textura cutánea, proporcionando una apariencia más suave y uniforme.
Sin embargo, es fundamental tener cuidado con la abrasividad de los productos utilizados para evitar irritaciones.
Exfoliación Química: Involucra la aplicación de productos que contienen ácidos (como el ácido glicólico, ácido salicílico o beta-hidroxiácidos), los cuales disuelven los enlaces que mantienen unidas a las células muertas.
Este método puede penetrar más profundamente en la piel, ofreciendo beneficios adicionales como la reducción de arrugas, manchas y acné.
Es ideal para pieles sensibles o con problemas de textura, ya que puede ser menos agresivo que algunos métodos físicos.
Es recomendable realizar la exfoliación facial con una frecuencia adecuada, que puede variar según el tipo de piel (generalmente cada 2 a 4 semanas).
Además, es crucial usar protector solar después del procedimiento, ya que la piel puede volverse más sensible a la radiación UV.
La exfoliación, al integrarse en una rutina de cuidado facial, no solo contribuye a una piel más saludable, sino que también mejora la eficacia de los productos y tratamientos posteriores, ofreciendo resultados visibles y duraderos..