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Técnicas de Mesoterapia Facial y Corporal con Armesso

Por Yaneth Buitrago

Técnicas de Valoración Facial

Antes de aplicar cualquier tratamiento facial, es imprescindible conocer la piel de cada paciente, identificar sus necesidades específicas y utilizar las herramientas correctas para un diagnóstico preciso. Sin una correcta valoración, el tratamiento puede no ser eficaz y, en algunos casos, incluso contraproducente.

¿Por qué es importante la valoración facial?

La valoración facial es el primer paso para entender el estado de la piel y sus necesidades. A través de una observación y análisis minuciosos podemos:

  • Identificar los inesteticismos cutáneos.

  • Establecer un plan de tratamiento adecuado.

  • Prevenir complicaciones y ajustar protocolos según la condición de la piel.

 

Métodos para la valoración facial

  • Análisis visual:

Se evalúa la apariencia general del rostro, incluyendo la forma, las proporciones, y la presencia de signos de envejecimiento como arrugas, manchas, y flacidez. 

  • Observación y palpación:

Se utiliza el tacto para evaluar la textura, elasticidad y grosor de la piel, así como para identificar posibles irregularidades. 

  • Anamnesis:

Se recopila información sobre el historial médico del paciente, tratamientos previos, y sus expectativas para el tratamiento. 

  • Análisis de proporciones faciales:

Se evalúan las relaciones entre las diferentes partes del rostro, como la regla de los tercios (proporciones verticales) y la regla de los quintos (proporciones horizontales), para determinar si existen desequilibrios o asimetrías. 

  • Evaluación del perfil:

Se analiza el perfil del rostro, incluyendo la relación entre la mandíbula, el mentón, y la nariz, para determinar la clase esquelética y la proyección facial. 

  • Lámpara lupa

Permite observar la piel en detalle, mejorando la visibilidad de los poros, arrugas finas, texturas y manchas. Facilita la detección de cambios superficiales y permite una evaluación más precisa de la textura cutánea. 

  • Lámpara Wood

Emite luz ultravioleta que permite observar alteraciones subyacentes en la piel como hiperpigmentación e infecciones bacterianas. Ideal para detectar manchas solares (lentigos), daños no visibles por luz normal (como melasma), y evaluaciones de hidratación cutánea. Ayuda a detectar alteraciones más profundas en la piel que no son evidentes sin esta herramienta, asegurando un diagnóstico más completo.

  • Fotos iniciales

Permiten documentar el estado inicial de la piel para seguimiento y evaluación de resultados. Se deben tomar fotos desde varios ángulos para registrar el estado de la piel y los inesteticismos presentes y tener una base para comparar el progreso del tratamiento a lo largo del tiempo y brindar una referencia visual al paciente.

  • Otros equipos de diagnóstico:

Se pueden emplean otros dispositivos como medidores de secreción sebácea, medidores de hidratación, y equipos de medición de la pigmentación para obtener datos objetivos sobre el estado de la piel. 

 

Parámetros a evaluar

  • Tipo de piel: 

Se identifica si la piel es seca, grasa, mixta, o sensible. 

  • Hidratación: 

Se evalúa el nivel de hidratación de la piel. 

  • Manchas y discromías: 

Se analizan la presencia y distribución de manchas o cambios de color en la piel. 

  • Poros: 

Se evalúa el tamaño y la apariencia de los poros. 

  • Textura de la piel: 

Se determina si la piel es lisa, rugosa, o presenta otras irregularidades. 

  • Elasticidad: 

Se evalúa la capacidad de la piel para volver a su forma original después de ser estirada. 

  • Arrugas y líneas de expresión: 

Se analizan la profundidad, la longitud, y la distribución de las arrugas. 

  • Flacidez: 

Se evalúa la pérdida de firmeza y la caída de los tejidos faciales. 

  • Simetría facial: 

Se determina si existen asimetrías en la forma y las proporciones del rostro. 

  • Estado del cabello y cuero cabelludo: 

Se evalúa la salud del cabello y la piel cabelluda. 

  • Salud general de la piel: 

Se analiza el estado general de la piel, incluyendo su tono, relieve, y posibles alteraciones. 

 

Inesteticismos faciales más comunes

Los inesteticismos faciales son alteraciones visibles o palpables que afectan la apariencia estética de la piel y pueden generar preocupación en los pacientes. Algunos de los más comunes incluyen:

Arrugas y líneas de expresión

  • Causas: Pérdida de colágeno, elasticidad y función muscular.

  • Áreas comunes: Frente, alrededor de los ojos (patas de gallo), líneas nasolabiales y comisuras de los labios.

Flacidez

  • Causas: Desaceleración de la síntesis de colágeno y elastina, debilidad muscular.

  • Áreas comunes: Mejillas, mandíbula y cuello.

Manchas pigmentarias (hiperpigmentación)

  • Causas: Exposición solar, cambios hormonales, envejecimiento.

  • Tipos: Lentigos solares, melasma, manchas postinflamatorias.

Acné

  • Causas: Exceso de sebo, obstrucción de los poros, inflamación.

  • Áreas comunes: Zona T (frente, nariz y mentón).

Rosácea

  • Causas: Alteraciones en la microcirculación, inflamación crónica.

  • Áreas comunes: Mejillas, nariz y frente.

Hiperhidrosis facial

  • Causas: Exceso de sudoración en la cara, generalmente por desequilibrios hormonales o factores hereditarios.

Cicatrices

  • Causas: Lesiones o inflamaciones previas (como acné o heridas).

  • Tipos: Cicatrices atróficas, hipertróficas o queloides.

 

Preparación de la piel para el tratamiento

Una correcta preparación de la piel es esencial para asegurar que los tratamientos estéticos sean efectivos y que la piel responda adecuadamente. Esta etapa incluye:

Limpieza profunda

  • Objetivo: Eliminar impurezas, restos de maquillaje y contaminantes que pueden interferir con la penetración de los activos.

  • Métodos recomendados:

- Jabones suaves o espumas limpiadoras para piel sensible o seca.

- Gel limpiador con ácido salicílico para piel grasa o acneica.

- Desmaquillantes bifásicos para eliminar productos resistentes al agua.

Exfoliación (si es necesario)

  • Objetivo: Eliminar células muertas y mejorar la textura cutánea.

  • Métodos recomendados:

- Exfoliantes mecánicos (cepillos, guantes de crin, microdermoabrasión, paleta ultrasónica) para pieles más gruesas o resistentes.

- Exfoliantes químicos con ácidos AHA (para piel seca y madura) o BHA (para piel grasa y con poros dilatados).

Tonificación

  • Objetivo: Restablecer el pH de la piel después de la limpieza y preparar la piel para absorber mejor los productos posteriores.

  • Métodos recomendados:

- Tónicos con ingredientes calmantes (como agua de rosas o hamamelis) para pieles sensibles.

- Tónicos hidratantes con ácido hialurónico para pieles secas.

- Tónicos equilibrantes con niacinamida para piel grasa.

La valoración facial no es solo un análisis visual; es un proceso integral que incluye una inspección cuidadosa, el uso de herramientas especializadas y la preparación adecuada de la piel para obtener resultados efectivos y seguros. Al entender las características de cada tipo de piel y las alteraciones presentes, podemos diseñar tratamientos personalizados y altamente efectivos.

Aportes y preguntas

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